Mi Biografía

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Los primeros recuerdos de mi infancia son con mi abuelo materno, él me cuidó y amó hasta los 5 años, hasta esa edad viví en su casa, fue para mí un nido seguro, luminoso, con árboles frutales y jardín para jugar. Su figura la recuerdo nítida, dando sentidos discursos a sus compañeros de trabajo y amigos, o sentado junto a mi cama, cuidándome cuando me enfermaba, o abriendo sus brazos para que yo corriera hacia él cada día cuando volvía a casa para almorzar. Mis sentidos estaban abiertos al mundo porque vivencié que era bueno, me sentí vista, regaloneada, cuidada y protegida. Este nido de primera infancia me otorgó la confianza básica en mí, en el vínculo con otro, y en el mundo.

Con la entrada al colegio, la primera infancia segura y cálida terminó, un colegio de monjas alemanas que prácticamente no hablaban castellano, fue muy fuerte para esa niña este cambio, de princesa vista y cuidada, en un castillo cálido y seguro, a la frialdad, del mundo y las personas, para ser vista y validada, y así recuperar la seguridad perdida, me torné autónoma, buena alumna en rendimiento y conducta. En lo social me volví introvertida, y ensimismada, el miedo se apoderó de mí. En esta etapa la seguridad la obtuve a través de mecanismos de defensa, a diferencia de la primera que fue a través de la confianza. Con este quiebre surgió la herida de infancia. Cuál fue una de las ganancias de esta herida?, me torné observadora del alma humana, algo se despertó en mí en el vínculo con los seres humanos tan polares entre el primer y segundo septenio.

Volví a despertar a la alegría y confianza en la adolescencia, fui al encuentro de ideales que me motivaban, y a la vez tenía un gran mundo interior que sentía que no podía compartir, vivenciaba la trascendencia del ser humano, a través de vivirse los ideales de ser buena persona y de cambiar el mundo. Con las cualidades de estos tres septenios se fundaron los cimientos de mi biografía.

El segundo gran ciclo de la vida, se inició con el encuentro del ser amado y la formación de la familia, luego vino la búsqueda del sentido y la realización en mi quehacer en el mundo.

Estudié Educación Diferencial, y mis primeros años en el desempeño profesional fueron abrir paso a la integración de niños “con necesidades educativas especiales” a la escolaridad común, intentando generar consciencia en la validación del ser humano, en su originalidad, habilidades y talentos, respetando la maravillosa diversidad humana. De manera muy natural para mí surgió la consciencia de que lo más importante para la buena infancia era la experiencia del buen nido familiar. Aquello que yo había vivenciado de niña, se abría como camino de entrega hacia el mundo. Me formé en varias especialidades con el fin de permear mi ser para este propósito. Todos estos estudios fueron de parcial sentido, hasta que el destino me llevó a conocer la formación en Biografía Humana de orientación antroposófica. Supe que había llegado al puerto de mi camino, lo que vivía en mi interior por primera vez resonaba plenamente en el ser Profesional en Biografía Humana. Un camino en el cuál se va revelando el propósito de la vida, un proceso concreto, verdadero y profundo para ir hacia nuestro interior a comprender para transformar, y emprender una biografía hacia una mayor libertad interior y a amar a partir de la libertad.

Hace diez años que soy Profesional en Biografía Humana. El proceso biográfico puede ser realizado de manera individual, de pareja, o en pequeños grupos. También trabajo la Biografía Humana a través de charlas, workshop, a profesores, padres, y grupos de personas que espontáneamente se reúnen en torno a este camino de desarrollo humano. Actualmente participo como tutora y coordinadora en la Formación en Desenvolvimiento Biográfico de Chile.